Realities, anime o dramas coreanos son solo algunos de los contenidos de entretenimiento procedentes de Asia que se han ido extendiendo por occidente y que, poco a poco, se están colando en nuestras conversaciones. De hecho, el original más visto de Netflix en toda su historia, según los datos de la propia plataforma, es la animación: K-Pop Demon Hunters, un fenómeno global enraizado en la cultura coreana que ha conseguido más de 500 millones de visualizaciones en todo el mundo. Golden, la canción más famosa de la película, ha amasado más de un billón de visualizaciones en YouTube. Por lo que, si se tienen en cuenta los diferentes informes de tendencias audiovisuales publicados en los últimos años por, entre otros, Barlovento y que posicionan las OTTs y YouTube como las preferencias de los más jóvenes, se puede inferir el gran interés occidental por estos contenidos de cara a un futuro cercano.
Pero el interés por la ola de contenido asiático no es nueva. Y podría ser la nueva revolución audiovisual en occidente. De hecho, el pasado mes de octubre, Iberseries & Platino Industria en Madrid tuvo a Corea del Sur como Country in Focus. La participación de KOCCA (Korea Creative Content Agency) como socio estratégico reforzaba la vocación internacional del evento y su papel como puente entre Asia, Iberoamérica y Europa, aceptando el creciente interés del público global por los contenidos asiáticos.
K-CONTENT
Los K-dramas son todo un fenómeno mundial en plataformas de streaming como Netflix. Quizá por eso expertos del sector analizaron durante Iberseries & Platino Industria la evolución del mercado coreano hacia IPs centradas en el fandom y universos narrativos multiplataforma. Si en territorios como Asia y América Latina los microdramas ya están funcionando, en España se están empezando a producir y la influencia de los microdramas asiáticos se hizo notar en Iberseries.
KOCCA impulsa la internacionalización de industrias creativas como la de los videojuegos, la música, la animación y el contenido de ficción desde su red de 25 oficinas por todo el mundo. Su reciente sede en España, inaugurada en 2024 en el Centro Cultural Coreano de Madrid, marca un paso decisivo para consolidar Corea como referente de la cooperación internacional.
El contenido coreano se ha convertido en el segundo más popular en Netflix en términos globales, según informes de Ampere Analysis. La firma de investigación británica asegura que el contenido coreano contabiliza entre un 8% y un 9% del total de horas vistas en la plataforma por detrás tan solo de las producciones estadounidenses, que dominan con entre el 56% y el 59%.
De hecho, de los 500 títulos más populares en la plataforma en lengua no inglesa, 85 fueron coreanos. Entre ellos figuran títulos tan populares como Squid Game, Love Next Door o Culinary Class Wars. Parte de la clave, según Ampere, es la apuesta de Netflix por invertir en originals coreanos y acuerdos de licensing. De hecho, más de la mitad de los títulos coreanos en ese top 100 fueron Netflix Originals. La firma proyecta que los 2,5 billones que Netflix ha anunciado que iba a invertir en producciones coreanas hasta 2028 mantendrá esta tendencia de popularidad.

K-Pop Demon Hunters. Netflix.
Por otro lado, TVING, la plataforma surcoreana, está reforzando también sus estrategias de expansión, lanzando toda una nueva parrilla de K-dramas a través de Disney+ Japón y HBO Max en 17 territorios de Asia-Pacífico. Esta sección de la plataforma, perteneciente a CJ ENM, está focalizada en llevar el K-content a audiencias globales y abre la puerta a la expansión de estos contenidos por todo el mundo a través de las mayores plataformas de streaming, reafirmando la importancia de las producciones coreanas en la estrategia de expansión global de la empresa.
La Hallyu o Korean Wave impulsa también la creación de contenido en plataformas como TikTok, donde la llamada K-Beauty está adquiriendo características de fenómeno global. La británica BBC publicaba a primeros de año un artículo en el que explicaba el creciente interés por los trucos de belleza coreanos a partir de uno de los trends más virales en TikTok, que promocionaba un suero creado a partir de segregaciones de caracoles.
Las marcas de K-Beauty ya ocupan secciones enteras en comercios como Sephora o Walmarts, llegando a quitarle el puesto a Francia como el segundo exportador de productos de belleza después de Estados Unidos. Al igual que con el éxito de Golden en YouTube, la avalancha de K-Beauty trends refuerza la idea de que el K-content está en alza.
El informe sobre las tendencias Hallyu que publicó el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de Corea en febrero de 2026 analizaba en torno a 1,5 millones de reportajes en medios y posts en redes de 30 países entre 2024 y 2025. Los datos mostraron que el K-Pop seguía acumulando el mayor porcentaje de la cobertura mediática: el 31,8% en Asia, 24,5% en Europa, 32,3% en USA y 38,1% en LATAM.
Aunque en la mayoría de los territorios el K-Pop era el tema más popular, el cine y la literatura coreana fueron los temas preferidos en África y Oceanía. Estas cifras reflejan el creciente interés internacional por estos contenidos.
De hecho, Deadline predice que las novelas y cómics web coreanas van a ser clave para generar IPs de cara a la creación de ficción, como ya lo están siendo muchas novelas publicadas en Wattpad, la app centrada en novelas románticas que forma parte de la plataforma surcoreana Webtoon.
Asimismo, los realities coreanos también han aterrizado ya en occidente. Single’s Inferno, que en España se conoce como Infierno para Solteros, despertó interés global al alzarse hasta el segundo puesto de los shows de habla no inglesa con el estreno de su quinta temporada, alcanzando 3,1 millones de visualizaciones para el 8 de febrero.
La primera temporada fue el primer unscripted coreano que llegó al top 10 global de Netflix, batiendo sus propias cifras temporada a temporada. De hecho, la cultura coreana es una pieza clave en la estrategia global de la plataforma. En el Netflix Insight celebrado en Seúl a finales de diciembre de 2025, se examinó la influencia del K-content en los hábitos de consumo de las generaciones Zeta y Millennials. Netflix señaló que la Korean Wave ha pasado de ser una moda temporal a un código cultural global con posibilidades de seguir expandiéndose, en especial entre las generaciones más jóvenes.
Así que con este panorama internacional, la participación de KOCCA en la quinta edición de Iberseries & Platino Industria podría ser clave en el devenir del audiovisual en los próximos años, ya que permitió fomentar oportunidades de alianza y cooperación en materia de propiedad intelectual y expansión de mercados.
ANIME
En la misma línea trabajan también otras grandes potencias audiovisuales como la del Reino Unido. Toho, la compañía detrás de la creación de Godzilla, acaba de abrir oficinas en Londres, con la intención de gestionar sus actividades internacionales a través de su división Toho Global y dar salida a su vasto portafolio de IPs, tanto de acción real como anime. En este sentido, Toho ha llegado a un acuerdo para adquirir Anime Limited, la compañía de Glasgow perteneciente a la alemana Plaion Pictures. La unión de Toho y Plaion en el Reino Unido es una alianza estratégica dentro de Toho Vision 2032, el plan de la compañía centrado en IPs, animación, digital y su expansión global.
Toho planea así que el anime sea su vía de entrada al Reino Unido para convertir el país británico en su puente hacia Europa. Gracias a estos acuerdos Toho plantea llegar a países como Francia, Alemania, Italia, Turquía, Irlanda o España. La compañía tendrá así subsidiarias en los tres mercados centrales del anime: América del Norte y del Sur con Toho International en Los Ángeles, APAC (Toho Entertainment Asia) en Singapur y el más reciente en Londres. Su intención es aprovechar en Europa el floreciente mercado del anime, que genera 4,8 billones de dólares en beneficios anuales. Anunciaron además su intención de focalizar sus operaciones tanto en videojuegos como estrenos en salas y en streaming.
Aunque el anime lleva años triunfando en Occidente, Keith Le Goy, presidente de Sony Pictures TV, predecía a finales de 2025 durante su intervención en el MIPCOM, que el anime podría convertirse en el protagonista de la nueva fase de IPs de éxito global. Le Goy, que tiene bajo el sello de Sony la plataforma estrella de streaming centrada en anime Crunchyroll, llegó incluso a decir que el anime podría reemplazar a Marvel o DC como la principal fuente de IPs para cine y TV.
De hecho la animación japonesa lleva ya tiempo siendo un éxito. Desde contenidos como One Piece, las producciones de Studio Ghibli o el último éxito millonario de la propia Crunchyroll: Demon Slayer: Kimetsu No Yaiba – The Movie: Infinity Castle. Este título se convirtió en 2025 en el mayor éxito de taquilla japonés con cerca de 780 millones de dólares.
Sin embargo, Japón no tiene el monopolio de la animación asiática. Indonesia se está alzando como uno de los países a tener en cuenta en los próximos años. Jumbo se convirtió en 2025 en el mayor éxito de taquilla del sudeste asiático y, teniendo en cuenta los incentivos y mecanismos de financiación en los que está trabajando el gobierno de la zona para incentivar la economía creativa del país y proteger su propiedad intelectual, Indonesia se postula como un país importante en el mercado Asia Pacific al que hay que seguir de cerca.

INCERTIDUMBRE EN AUSTRALIA
Por su parte, el mercado audiovisual en Australia está obligando a los streamers y broadcasters a enfrentarse a una nueva realidad. Por un lado, las cuotas de contenido aprobadas recientemente por el gobierno les obligan a gastar el 10% de sus gastos totales en Australia (o el 7,5% de sus ganancias) en la producción de originals. Queda por ver cómo reaccionan los grandes players globales ante esta situación.
Mientras Netflix, Disney o HBO+ deciden si retirarse de la zona o invertir con fuerza en originals, el mercado sigue creciendo y atrayendo rodajes internacionales, donde nombres establecidos en el territorio como Bruna Papandrea o See-Saw continúan generando títulos locales tanto para streamers como para broadcasters.
Por otro lado, la prohibición en el país a que los menores de 16 años accedan a redes sociales podría tener consecuencias para la creación de contenido, la publicidad y el engagement de los jóvenes con ciertos productos audiovisuales. Si la ley demuestra tener éxito podría abrir la puerta a que otros países y territorios sigan sus pasos, lo que abriría dudas e incertidumbre en el mercado.
DEL CONTENIDO LOCAL AL SISTEMA GLOBAL
Durante años, el contenido asiático se interpretó como una tendencia exótica que funcionaba bien en nichos concretos o como fenómeno puntual. Hoy, sin embargo, su evolución apunta a algo mucho más estructural: la consolidación de un sistema capaz de generar propiedad intelectual, activar comunidades globales y expandirse de forma orgánica a través de múltiples formatos y plataformas.
El K-content, el anime o los nuevos formatos narrativos no solo triunfan por su capacidad de viajar, sino por su diseño desde el origen para hacerlo. Universos narrativos, fandoms activos y una fuerte conexión con otras industrias culturales —como la música, la belleza o el gaming— convierten estos contenidos en activos que trascienden la pantalla.
Más que exportar títulos, Asia Pacífico está exportando modelos. Modelos de creación, de desarrollo de IP y de relación con la audiencia que las plataformas globales no solo distribuyen, sino que integran en sus propias estrategias.
El resultado es un cambio de eje en la industria: de un mercado dominado por la producción occidental a un ecosistema cada vez más multipolar, donde Asia no es solo proveedor de contenido, sino uno de los principales motores creativos y culturales del audiovisual global.
DONDE NACEN LOS FORMATOS DEL FUTURO
Más allá de la propiedad intelectual, Asia Pacífico se está consolidando como el gran laboratorio de formatos del audiovisual global. Mientras otros mercados optimizan modelos existentes, en esta región se experimenta constantemente con nuevas formas de contar, producir y distribuir historias.
Los microdramas, los contenidos en formato vertical o las narrativas pensadas para consumo móvil no son adaptaciones, sino formatos concebidos desde el origen para responder a nuevos hábitos. Este enfoque permite testar ideas a gran velocidad, validar audiencias y escalar aquellos conceptos que funcionan, generando un flujo continuo de innovación.
En paralelo, ecosistemas como los webtoons o las novelas digitales actúan como espacios de prueba donde las historias evolucionan en contacto directo con la audiencia antes de dar el salto a formatos más tradicionales. El contenido no se lanza: se itera.
Este modelo convierte a Asia no solo en una fábrica de historias, sino en un territorio donde se anticipa el lenguaje del audiovisual.
© REPRODUCCIÓN CONFIDENCIAL
Infierno para solteros. ©Netflix




