La Taylor Swift del entretenimiento infantil. Así es apodada Bluey, una serie animada australiana que emite Disney+ internacionalmente, y que lleva dos años seguidos (2024 y 2025) siendo lo más visto en el streaming. Además, el año pasado aún tuvo más mérito ese récord porque no emitió ningún episodio nuevo; Bluey está de hiato desde abril de 2024, cuando se vieron tanto un episodio triple titulalado El cartel, que cerraba oficialmente su tercera temporada, como un capítulo especial, Sorpresa, que presentaban un cambio vital muy importante para su protagonista, un cachorro de pastor ganadero australiano que vive con su hermana pequeña y sus padres. El cartel consiguió diez millones de visionados en su primera semana disponible en Disney+ y, desde entonces, los fans han estado esperando nuevas noticias sobre el futuro de la serie.
Daley Pearson, productor ejecutivo de la ficción, aseguró en los medios australianos que ese episodio especial, que duraba 28 minutos en lugar de los nueve habituales, era una prueba para comprobar si podían hacer una película: “Había un elemento de ¿puede la audiencia ver Bluey durante más tiempo?”. Porque es una ficción dirigida a niños en edad preescolar, cuya capacidad de atención eso más corta que la de los adultos, pero su éxito radica no solo en que su público objetivo la adora, sino en que los mayores se ven también reflejados en ella.

El éxito de la serie se aproxima más al de las películas de Pixar
LAS CLAVES DETRÁS DEL ÉXITO
La serie arrancó en 2019 en la cadena australiana ABC, antes de dar el salto internacional con Disney+. Sus capítulos siguen a Bluey, que tiene siete años, a su hermana Bingo y sus padres, Bandit y Chilli. Los cachorros van al colegio, juegan con sus amigos y sus vecinos y, a través de ellos, los niños que los ven se ríen, lo pasan bien y, de paso, aprenden a tener empatía con quienes no son como ellos, a que van a pasarles cosas sobre las que no tendrán ningún control o, por ejemplo, que su madre, a veces, necesita un tiempo para ella sola. El truco está en que sus tramas, su sentido del humor y su humanidad (aunque sus protagonistas sean perros) atrae también a los adultos, clave en que el fenómeno vaya más allá de lo que consiguen otros títulos infantiles populares como La patrulla canina o Peppa Pig.

Su creador, Joe Brumm, junto con la productora Ludo Studio, que hasta entonces era más conocida por colaborar con Marvel en pequeñas píldoras promocionales de algunas de sus películas, presentó el proyecto a ABC como un reflejo de su vida como padre de dos niñas pequeñas. “Un niño siempre le está haciendo algo al otro, y tú lo hablas con tu mujer y tus amigos, y lees libros. Siempre estás intentando solucionar algo”, señalaba Brumm en 2020 sobre su idea para la creación de la serie. Esa inspiración en su propia vida y en la manera de hablar y relacionarse de los niños, además de dedicar tiempo también a los padres, es una parte importante de su tirón entre el público.
Porque su éxito se aproxima más al de las películas de Pixar, tipo Del revés o Toy Story, o taquillazos de Disney como Frozen que consiguen apelar a varias generaciones de espectadores, aunque sean los niños los que, después, engordan el fenómeno al querer que sus familiares les compren los juguetes, la ropa y los accesorios variados que forman parte del merchandising de esas películas. Al fin y al cabo, el remake en acción real de Lilo & Stitch, estrenado por Disney en 2025, más de veinte años después de la original, tenía como cierta garantía que Stitch, el alien azul semejante al demonio de Tasmania, lleva dos décadas en el top 10 de propiedades de la compañía más populares, junto a los superhéroes de Marvel y Star Wars, y el merchandising del personaje alcanzó en 2024 los 2.600 millones de dólares, una cifra que se duplicó tras la nueva versión.
EL NEGOCIO DEL ENTRETENIMIENTO INFANTIL
En la expansión de las ficciones infantiles fuera de la pantalla es donde está la gallina de los huevos de oro. No vale solo con los 45 millones de minutos de Bluey que, según Nielsen, se vieron en Estados Unidos en 2025, por encima de Anatomía de Grey, la última temporada de Stranger Things y NAVY: Investigación criminal; el potencial está en el negocio de las licencias y el merchandising. BBC, que emite la serie en Reino Unido y la coproduce junto a ABC, afirmó el año pasado que estaba desarrollando una marca de estilo de vida para todas las edades porque, en palabras de la jefa de productos de consumo de BBC Studios, Suzy Raia, a The Guardian, “el papel de Bluey es bastante enorme. Es solo el principio de algo que espero que sea una marca generacional para los niños y las familias de hoy. Desde el punto de vista de las ventas en tiendas, estamos generando unos 3.600 millones de libras (más de 4.100 millones de euros) en ventas globales de todo nuestro catálogo y Bluey es una parte muy, muy importante de ellas”.

La gran serie de la ABC/Disney que tiene el segundo puesto en visionados en streaming según Nielsen
¿Cómo de importante? La marca tiene un valor estimado en más de 2.000 millones de dólares y las licencias de productos incluyen sets de LEGO, peluches, ropa, juguetes de lo más variado, platos y cubertería para niños, libros, asociaciones con marcas de dentífrico, cereales de desayuno, tiritas, comidas infantiles… Y no hay que olvidar que, en 2026, el personaje llegará a los parques temáticos de Disney, sumándose a la experiencia inversiva Bluey’s World Brisbane, que se estimaba, en su apertura en 2024, que iba a inyectar más de once millones de dólares a la economía de la región australiana de Queensland, donde también existen itinerarios por los lugares donde transcurre la serie. Además, gira por todo el mundo una adaptación teatral, Bluey’s Big Play (traducida en España como El show de Bluey) que mantiene a sus fans entretenidos hasta que llegue la inevitable película.
Este fenómeno obliga a replantearse qué es realmente lo más popular en streaming. Aparte de Bluey, hubo otra serie infantil entre las diez más vistas en 2025, Bob Esponja, que cuenta con la ventaja de tener muchos más episodios que la serie australiana y, aun así, estaba en quinto lugar en esa lista que, además, muestra la importancia del contenido licenciado en las plataformas. Disney+ no produce Bluey, sino que compra sus derechos para su emisión fuera de Australia y Reino Unido, y si miramos a Netflix, por ejemplo, las series licenciadas representaron, en septiembre de 2024, casi la mitad de la demanda de su catálogo, según datos de Parrot Analytics. En ese top 10 de las series más vistas en streaming en Estados Uhidos en 2025, Netflix tenía tres entradas y solo una era un original suyo, Stranger Things; las otras dos eran una serie de ABC/Disney (Anatomía de Grey) y otra de CBS/Paramount (NAVY: Investigación criminal).
¿Qué le depara el futuro a Bluey? El capítulo especial lanzado tras el final de la tercera temporada insinuaba la posibilidad de un salto temporal, algo que muchos fans creen que ocurrirá porque Joe Brumm afirma que cada vez les cuesta más escribir a sus personajes como esos niños pequeños porque sus hijos han crecido, y la película tiene una fecha de estreno prevista para el verano de 2027. La cuarta temporada está en desarrollo, aunque Brumm ya no esté involucrado en ella, y la maquinaria del merchandising sigue funcionando no solo en generar ingresos, sino en mantener a la serie y sus personajes muy presentes en la mente de sus fans. ¿Conseguirá terminar 2026, de nuevo, como la serie más vista en streaming?

Los grandes éxitos de las plataformas se hacen con contenidos licenciados, al menos al 50%
Este artículo ha sido publicado en el número de Tivù España de abril de 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.
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La serie de animación infantil arrancó en la cadena australiana ABC en 2019 antes de dar el salto internacional con Disney+ 




