Boomerang TV: la innovación en un mercado en transformación

En un mercado audiovisual marcado por el ajuste de la inversión, la optimización de costes y la redefinición del modelo de negocio, la producción vive un momento de transformación silenciosa pero profunda. Ya no se trata solo de desarrollar proyectos, sino de sostener estructuras capaces de operar en un entorno híbrido, donde conviven cadenas, plataformas y nuevas ventanas de consumo. En este contexto, Boomerang TV refuerza su posicionamiento como uno de los actores más sólidos del sector, combinando músculo industrial, capacidad creativa y una estrategia de diversificación apoyada en su integración en Mediawan.
Boomerang TV atraviesa un momento de consolidación. A la izquierda, Luis Santamaria y a la derecha, Raúl García, responsables de las áreas de ficción y entretenimiento respectivamente

A punto de cumplir tres décadas de trayectoria, Boomerang TV atraviesa un momento de consolidación dentro del ecosistema audiovisual español. En un mercado en fase de racionalización, la compañía ha sabido articular un modelo basado en la continuidad operativa y la diversificación de su actividad. Su estrategia se apoya en la capacidad de operar de forma simultánea en distintos frentes —ficción, entretenimiento y desarrollo de nuevos formatos—, manteniendo un equilibrio entre volumen de producción e identidad creativa. La integración en Mediawan ha reforzado este posicionamiento.

El objetivo es seguir creciendo desde una posición sólida, combinando la experiencia en el mercado español con las oportunidades que ofrece formar parte de Mediawan. Boomerang TV cuenta con una cartera de proyectos muy relevante en el desarrollo y producción, tanto en ficción como en entretenimiento, y 2026 se perfila como un año especialmente importante en términos de actividad y expansión.

La estrategia actual se centra en reforzar sus marcas y mantener una capacidad de producción flexible en un mercado cada vez más exigente. Para entender cómo se traduce este posicionamiento en la práctica, hablamos con Luis Santamaría, responsable de ficción, y con Raúl García, al frente del área de entretenimiento.

Boomerang TV atraviesa uno de sus momentos más sólidos en ficción, con una combinación de producción para abierto, plataformas y una clara apuesta por la identidad de sus proyectos. Luis Santamaría analiza el momento creativo de la compañía, el impacto del éxito de Entre tierras y la evolución del modelo de producción en un mercado cada vez más global.

Boomerang TV ha consolidado una presencia muy sólida en ficción en los últimos años. ¿Cómo describiría el momento creativo y productivo que vive actualmente la compañía?

Estamos en un gran momento. Probablemente en el mejor momento en ficción de nuestra historia. Estamos haciendo más producción que nunca y, además, trabajando con más interlocutores que antes. No solo seguimos colaborando con las cadenas y plataformas con las que ya teníamos una relación consolidada, sino que hemos abierto nuevas puertas. Y eso, más allá del volumen, es lo realmente relevante: significa que hay confianza en nuestro trabajo.

Lo vivimos con ilusión, pero también con una gran responsabilidad. Porque crecer implica sostener ese nivel, y mantener la calidad en todos los proyectos.

Entre tierras ha sido uno de sus grandes éxitos recientes. ¿Qué ha supuesto consolidar una serie de ese calibre en prime time y en consumo multiplataforma?

Entre tierras es un caso muy especial. Nace como un encargo de adaptación de una serie italiana, de apenas tres episodios. A partir de ahí construimos una primera temporada de diez capítulos con una identidad completamente propia. Y creo que eso es clave. Es una serie con una personalidad muy clara, muy ligada a la España rural, a lo que llamamos la España vaciada, que no es un tema habitual en televisión. Tiene identidad en la música, en la realización, en los personajes… y eso conecta con el público.

La primera temporada fue un éxito muy potente, pero la concebimos como una historia cerrada. No pensábamos hacer una segunda temporada. De hecho, muchos personajes principales desaparecen porque estaba planteada casi como una gran película. Cuando surge la posibilidad de continuarla, fue un reto enorme, sobre todo a nivel de guion. Pero creo que la segunda temporada es más ambiciosa, más completa y más sólida. Si el público la sigue acompañando, es una serie que puede tener recorrido.

Luis Santamaria (Ficción)

Habla de un producto que funciona tanto en abierto como en plataforma. ¿Cambia la forma de desarrollar y producir ficción en función de la ventana?

Existe ese discurso de que hay proyectos “de plataforma” y proyectos “de abierto”, pero sinceramente no lo comparto. Lo que funciona, funciona. Tenemos ejemplos muy claros: Entre tierras, Alba… son series que han pasado por varias ventanas —ATRESplayer, abierto, Netflix— y han funcionado en todas. Lo que sí ha cambiado es la vida útil de las series. Antes, una serie se emitía y desaparecía rápidamente si no funcionaba. Ahora tiene un recorrido mucho más largo. Puede estar un año o más en distintas ventanas, generando audiencia en diferentes momentos. Eso es una oportunidad enorme. Dicho esto, hay algo que no cambia: el momento del estreno en abierto sigue teniendo algo especial. Esa sensación de ver la audiencia al día siguiente… eso sigue siendo único.

Han acumulado títulos muy relevantes en los últimos años, ¿cómo se gestiona un catálogo amplio de IPs?

No trabajamos pensando en construir IPs a largo plazo desde el inicio. Al contrario. Si empiezas un proyecto pensando en tres o cuatro temporadas, probablemente estás cometiendo un error. Todo lo que tienes que dar, lo tienes que dar en la primera temporada. Si la serie funciona, entonces sí tiene sentido continuar. Pero la prioridad siempre es que la primera temporada sea lo más potente posible. No guardarte nada. A partir de ahí, si surgen nuevas temporadas, se desarrollan. Es el caso de Perdiendo el juicio, que tendrá una segunda temporada que ya estamos preparando.

¿Ha cambiado la ficción con la llegada de las plataformas?

Sí, pero no en lo esencial. España siempre ha tenido grandes profesionales. El talento ha estado ahí. Lo que ha cambiado son los medios. Cuando a ese talento le das recursos comparables a los de otros mercados como Estados Unidos o Reino Unido, el resultado es equiparable. Hoy una gran serie española no tiene nada que envidiar a una producción internacional. Y además, las plataformas han aportado algo clave: visibilidad global. Antes vendías una serie a otros países. Ahora una serie está disponible en todo el mundo desde el primer momento. Puedes viajar y ver tu serie en otro país en un hotel. Eso antes era impensable.

Hablemos de otros proyectos. ¿Qué nos puede contar de La Suerte o Física o Química: Nueva generación?

La Suerte es un proyecto muy especial para nosotros. Es una serie que hicimos para Disney+, dirigida por Paco Plaza y Pablo Guerrero, y que presentamos en el Festival de San Sebastián. Está rodada en 16mm, algo poco habitual hoy en día, y tiene un planteamiento muy singular. Pero más allá del resultado, lo importante ha sido trabajar con el equipo de Disney. Nos ha permitido abrir una relación que esperamos que tenga continuidad en nuevos proyectos. En cuanto a Física o Química, para mí es muy personal. Yo entré en Boomerang dirigiendo un capítulo de esa serie. Que siga viva, que siga conectando con nuevas generaciones, es algo muy difícil de conseguir. Y lo mismo pasa con Los Protegidos. Son marcas que han sabido adaptarse.

Uno de los movimientos recientes es el lanzamiento del sello CutOne. ¿Qué papel juega dentro de la estrategia?

CutOne nace como una forma de diversificarnos. Hemos incorporado a Rafa Taboada para liderar este sello y abrir nuevas líneas de trabajo, especialmente en el ámbito cinematográfico. El primer proyecto en el que participa Boomerang TV a través de la marca CutOne es Caza Mayor, una película dirigida por Daniel Sánchez Arévalo. Y ya estamos desarrollando nuevos proyectos con plataformas. Es una forma de no acomodarnos. De seguir incorporando talento y explorando nuevos territorios.

Que el cine aparezca en vuestra estrategia. ¿Es un movimiento natural?

Absolutamente. No creo que el cine esté en crisis. Lo que ha cambiado es el consumo. Es más difícil llenar salas, pero el lenguaje es el mismo. Hace 20 años sí había una diferencia clara entre televisión y cine. Hoy no. Los mismos equipos y los mismos actores trabajan en ambos ámbitos. La diferencia es el formato y la duración, pero el lenguaje es común.

‘Perdiendo el juicio’ acaba de estrenarse en abierto y está cosechando grandes datos en Antena 3

¿Qué podemos esperar de Boomerang TV en el área de ficción próximamente?

Queremos seguir creciendo. Estamos desarrollando nuevos proyectos tanto para abierto como para plataformas de streaming, y en breve podremos anunciar novedades. Acabamos de terminar el rodaje de A la deriva, una serie para Atresmedia ambientada en los años 70, con una propuesta muy potente a nivel visual y emocional. Es un melodrama que arranca con un naufragio y se centra en las mujeres que quedan atrás, en un contexto especialmente duro como era el de la España de la época. Tiene un planteamiento muy ambicioso y un reparto extraordinario. Creemos que va a ser uno de los proyectos importantes del año.

En un contexto de fragmentación de audiencias y transformación del consumo, el entretenimiento sigue siendo uno de los pilares que sostienen la televisión en abierto. Raúl García analiza el papel de los formatos, la evolución del unscripted y por qué, pese a los cambios, la lógica del entretenimiento sigue siendo sorprendentemente estable.

Boomerang TV ha sido históricamente uno de los grandes referentes del entretenimiento en España. ¿Cuál diría que es hoy la principal fortaleza de la compañía en este ámbito?

Ahora mismo nuestro buque insignia es El diario de Jorge, un programa diario en Telecinco que lleva casi dos años en emisión. Es un formato consolidado, con audiencias por encima de la media de la cadena en un contexto complicado, y del que estamos muy satisfechos tanto nosotros como la cadena y el propio Jorge Javier Vázquez.

Para nosotros tiene un valor especial porque es, en cierto modo, una evolución de El diario de Patricia, uno de los grandes formatos históricos de Boomerang. Y eso implica un reto importante: adaptar una marca muy reconocida a un nuevo contexto y a un nuevo presentador, con una personalidad completamente distinta. Creo que el éxito está en ese equilibrio: adaptar el formato a Jorge Javier y, al mismo tiempo, que él se adapte al formato.

Precisamente, después de más de dos décadas, la marca sigue funcionando. ¿Se puede hablar de IP en entretenimiento como en ficción?

Depende mucho del tipo de formato. Hay formatos muy claros, muy definidos —como La Voz, por ejemplo— donde la estructura es muy concreta y fácilmente reconocible. Ahí sí hablamos de una IP muy sólida. Pero en otros géneros, como el talk show, los límites son mucho más difusos. Puedes registrar un formato, pero luego es más complicado protegerlo, porque las diferencias son más sutiles. En ese sentido, el entretenimiento funciona de forma distinta a la ficción. En ficción tienes un argumento concreto. En entretenimiento, muchas veces trabajas sobre estructuras más abiertas.

¿Diría entonces que el valor está más en el talento o en la ejecución?

Hay un poco de todo. En la fase creativa muchas veces se trabaja combinando referencias, cogiendo elementos de distintos formatos y construyendo algo propio. Eso también ocurre en ficción. Pero sí es verdad que en entretenimiento el margen es mayor. Y ahí la ejecución, el casting, el tono… todo eso pesa muchísimo.

Se habla mucho de la evolución de la ficción, pero menos del entretenimiento. ¿Ha cambiado tanto como parece?

Ha cambiado muchísimo. Un ejemplo muy claro es el propio El diario de Patricia frente a El diario de Jorge. A simple vista parecen lo mismo, pero no lo son en absoluto. Las redes sociales lo han cambiado todo. Hoy muchos conflictos vienen directamente de lo que ocurre en redes: bloqueos, relaciones que empiezan por likes, conflictos que se hacen públicos… Antes eso no existía.

También ha cambiado la relación del público con la televisión. Antes podías engañar a un invitado sobre el motivo por el que venía al programa. Hoy eso es prácticamente imposible. El espectador es mucho más consciente de cómo funciona la televisión.

Raúl García (Entretenimiento)

En ese sentido, ¿qué es lo que se mantiene?

Lo que se mantiene es la necesidad de comunidad. El entretenimiento sigue siendo uno de los elementos que mantiene viva la televisión en abierto. Especialmente el directo. Los grandes eventos, los programas en vivo, los magazines… todo eso sigue generando un consumo colectivo que no se reproduce igual en plataformas o redes sociales. La televisión sigue siendo un espacio de reunión: familiar, social. Algo que ves con otros. Las plataformas y las redes tienden más al consumo individual.

Durante años se ha hablado de la desaparición de la televisión en abierto. Sin embargo, sigue ahí.

Exacto. Y sigue teniendo sentido. Lo que ha pasado es que se ha ido reconfigurando. Cada vez hay menos ficción en abierto, menos cine… pero el entretenimiento, la actualidad y el directo siguen siendo fundamentales. Eso es algo que las plataformas no han conseguido replicar del todo.

Boomerang TV ha trabajado en prácticamente todos los géneros. ¿Cómo se gestiona esa diversidad creativa?

Hay dos formas de hacerlo. Una es tener equipos muy polivalentes que puedan moverse entre distintos formatos. Otra es especializar. Históricamente en Boomerang hemos tendido más a la especialización: equipos que se especializan en talk shows, otros en concursos, otros en factual… Pero al nal, si lo piensas, hacer televisión es bastante similar en todos los géneros: construir una escaleta, imaginar lo que va a ocurrir y ponerlo en escena.

¿En qué está trabajando el equipo de desarrollo?

Estamos trabajando en varios géneros, pero sobre todo en aquellos en los que tenemos más recorrido y credibilidad. El mercado también funciona así: las cadenas identifican a las productoras con determinados géneros. Por ejemplo, hay productoras muy asociadas a concursos, otras a magazines… y Boomerang históricamente ha sido muy fuerte en talk shows, factual y grandes formatos. Ahora mismo estamos centrados en reforzar esas áreas, aunque también exploramos nuevas oportunidades.

En este momento, ¿apuestan más por formatos propios o por formatos internacionales?

Nuestro objetivo es seguir desarrollando formatos propios. Tenemos un equipo muy potente de I+D y apostamos por generar nuestras propias ideas. Eso no significa que no trabajemos con formatos internacionales o con el catálogo del grupo Mediawan, pero la prioridad es la creación interna. Porque cuando un formato propio funciona, puede viajar y generar valor adicional.

En un mercado cada vez más global, ¿qué papel pueden jugar las plataformas?

Las plataformas de streaming han abierto una oportunidad, pero todavía es limitada en entretenimiento. Siguen muy centradas en ficción. El entretenimiento lo están explorando, pero con cautela. Además, el entretenimiento es caro y su rentabilidad en plataformas no está tan clara como en televisión en abierto con publicidad. Por eso muchas veces optan por comprar formatos ya producidos o adaptaciones de otros países.

¿Cree que veremos más producción de entretenimiento local en plataformas?

Algo habrá, pero no creo que sea masivo. Es un mercado que se está probando. Y también hay que tener en cuenta que no tenemos datos públicos de audiencia como en la televisión en abierto. Muchas veces el éxito en plataformas se mide más por la conversación social que por las visualizaciones.

¿Dónde están hoy las barreras: coste, modelo o marca?

Un poco en todo. El coste es importante. También la capacidad de generar marca. Y el hecho de que muchos contenidos funcionan mejor cuando ya tienen una base en televisión lineal. Cuando una marca ya existe, es más fácil trasladarla a una plataforma que construirla desde cero.

Las redes sociales han cambiado parte de la narrativa de los programas actuales de entretenimiento

¿Qué tendencias cree que marcarán el futuro del entretenimiento?

Es muy difícil saberlo. El entretenimiento es muy cíclico. Ha pasado con los realities, con los talents… todo va por etapas. Si miras a largo plazo, realmente se ha innovado poco en estructura en los últimos 30 años. Lo que cambia es la forma, no tanto el fondo. Ahora mismo están funcionando muy bien los programas de actualidad, probablemente por el contexto político y social. Pero anticipar la siguiente gran tendencia es complicado.

Por último, ¿qué aporta formar parte de un grupo como Mediawan?

Aporta importantes sinergias. Por un lado, acceso a formatos y catálogos internacionales. Por otro, capacidad de desarrollo conjunto. Además, ahora estamos trabajando en formatos propios que pueden ser adaptados en otros países a través del grupo. Además, la reciente integración en el Grupo Mediawan de compañías como North Road o Kinetic Content abre nuevas posibilidades, especialmente en el ámbito del reality y el dating.

Esta entrevista ha sido publicada en el número de Tivù España de abril de 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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