Cómo YouTube y TikTok están remodelando la televisión

Durante años, las plataformas sociales fueron vistas por la industria televisiva como un territorio ambiguo. Para algunos ejecutivos eran poco más que un escaparate promocional; para otros, un canal que se beneficiaba del contenido televisivo sin formar parte plenamente del negocio. Sin embargo, ese equilibrio está cambiando con rapidez.

El crecimiento de YouTube —y en menor medida TikTok— ha obligado a las cadenas a replantearse su relación con estas plataformas.

Las cifras explican este cambio: Alphabet confirmó que en 2025 YouTube superó los 60.000 millones de dólares de ingresos anuales, por encima de los 45.000 millones de Netflix. Esta cifra refleja la consolidación de un modelo híbrido que integra publicidad, creadores, directos, música y ficción en un mismo ecosistema.

Durante años, el debate se centró en quién ganaría la batalla del streaming entre plataformas de suscripción como Netflix, Disney+ o Prime Video. Pero el escenario ha cambiado. Ahora YouTube compite en volumen, diversidad de formatos y capacidad de descubrimiento, con una ventaja decisiva: el público ya está allí.

Los datos de consumo en España dibujan un escenario similar. Según el informe anual de Barlovento Comunicación, YouTube fue en 2025 la tercera plataforma de vídeo bajo demanda más vista en televisores conectados, solo por detrás de Netflix y Prime Video. Alcanzó un 10,4% de cuota y 13,6 millones de espectadores únicos en el televisor del salón. Y ese indicador ni siquiera incluye el consumo móvil o en ordenador, donde la plataforma mantiene su posición dominante.

Pero la transformación no es únicamente cuantitativa. También afecta a la forma en que el entretenimiento se produce, distribuye y se consume. Un ejemplo simbólico es la decisión de la Academia de Hollywood de emitir los premios Óscar gratuitamente en YouTube a partir de 2029, rompiendo con décadas de tradición televisiva.

Este cambio coincide con otro fenómeno que preocupa especialmente a los programadores de televisión: la dificultad para conectar con los espectadores más jóvenes. Se trata de un público que ha crecido con el smartphone en la mano, que puede ver una serie mientras revisa TikTok y que alterna sin inmutarse entre un taquillazo de Hollywood y un vídeo de treinta segundos.

Ese comportamiento híbrido desconcierta a muchas empresas. El auge del streaming por suscripción ha generado espectadores poco tolerantes a la publicidad, mientras que las redes sociales han impulsado hábitos participativos: comentar, reaccionar, compartir o incluso crear contenido propio. En ese contexto surge una pregunta que inquieta a buena parte de la industria: cómo construir lealtad entre espectadores de 16 a 34 años (Generación Z) que ya no consumen televisión de la forma tradicional.

La diferencia clave está en la interacción. Mientras que la mayoría de plataformas de streaming siguen siendo, esencialmente, entornos de consumo pasivo, las redes sociales fomentan lo que algunos analistas denominan comportamientos lean-in: participar activamente en la experiencia. Comentar un vídeo, compartirlo o crear versiones propias forma parte natural del entretenimiento para estos usuarios.

YouTube y TikTok han comprendido rápidamente esta lógica. Su estrategia ya no se limita al consumo móvil. Ambas plataformas están expandiéndose hacia el televisor del salón, integrando contenidos sociales dentro del entorno de la televisión conectada. El objetivo no es elegir entre smartphone o televisión, sino conectar ambas pantallas en una misma experiencia.

Los datos estadounidenses ilustran bien esta tendencia. Según Nielsen, la cuota de visionado de YouTube en televisores pasó del 6% en mayo de 2021 al 12,5% en mayo de 2025. En otras palabras, el vídeo digital no solo compite con la televisión tradicional, cada vez ocupa más espacio.

La industria televisiva es plenamente consciente de esta transformación. En la última edición de MIPCOM, el gran mercado internacional de contenidos celebrado en Cannes, uno de los debates centrales fue el auge de la llamada economía de creadores dentro del ecosistema televisivo. Por primera vez, YouTube tuvo una presencia destacada en el mercado profesional, reflejando un cambio estructural en la forma de entender el negocio audiovisual.

Lucy Smith, directora de MIPCOM y MIPLondon, describió el fenómeno como una transformación generacional del mercado, donde las plataformas digitales y el contenido financiado por marcas ganan peso frente a los modelos tradicionales.

El debate se centró especialmente en la creciente competencia entre YouTube y TikTok por dominar el futuro del vídeo digital. Mientras TikTok continúa expandiéndose en publicidad móvil y comercio electrónico, YouTube mantiene una ventaja clara en el consumo de vídeo en televisores conectados.

Al mismo tiempo, ambas plataformas están explorando nuevos formatos, como los microdramas, historias breves que podrían monetizarse con modelos cercanos al pago por uso. Este tipo de experimentos refleja hasta qué punto el ecosistema audiovisual está entrando en una fase de convergencia acelerada.

En ese nuevo escenario, la televisión ya no funciona únicamente como un canal de emisión. Se está transformando en una plataforma de acceso a múltiples servicios digitales. Y es precisamente en ese punto donde se abre un nuevo capítulo para las cadenas tradicionales.

Durante años, muchas emisoras consideraron YouTube y TikTok simples herramientas promocionales. Hoy empiezan a tratarlas como socios estratégicos. No solo para distribuir fragmentos de sus programas o promociones, sino para producir contenido específico, experimentar con nuevos formatos y conectar con audiencias que ya no llegan a través de la televisión convencional. El cambio de mentalidad empieza a hacerse visible en ejemplos concretos, especialmente en el Reino Unido.

REINO UNIDO, UN REFERENTE

En 2008, el entonces presidente ejecutivo de ITV, Michael Grade, calificó a YouTube como un “parásito”, argumentando que se beneficiaba del contenido televisivo creado por las cadenas sin invertir en su producción. Pero recientemente la situación ha cambiado.

El pasado mes de febrero se anunció oficialmente el lanzamiento de Studio 55, una iniciativa diseñada para ofrecer a marcas, agencias y creadores acceso al catálogo de propiedad intelectual de ITV. El anuncio se realizó durante los London TV Screenings, donde se explicó que se apoyará en dos áreas principales: un centro global de licencias que funcionará como punto único para acuerdos internacionales y otras iniciativas vinculadas a franquicias como The Voice y Love Island. El estudio también desarrollará formatos pensados para plataformas digitales, conectando a marcas y creadores con el archivo de ITV Studios. Entre los primeros proyectos se encuentra It Started With a Kiss, un pódcast de citas patrocinado por Tinder producido por Twofour (parte de ITV Studios), centrado en el amor y las citas modernas.

En enero de 2025 esta empresa ya lanzó Zoo 55, una división dedicada a expandir su actividad digital y de gaming que ahora se integra en la nueva estructura. Actualmente gestiona más de 200 canales en redes sociales, que generaron 47.000 millones de visualizaciones en 2025, además de varios canales FAST.

El giro de la BBC revela otra palanca: crear fandom fuera de la ventana propia y capitalizarlo después. Su informe anual 2024/25 atribuye a su equipo de marcas digitales unos 14.000 millones de visualizaciones de vídeo social en 2024, con cerca de 150 canales en plataformas como YouTube y TikTok.

Este 2026, la convergencia escalará un peldaño. La BBC ha reforzado su estrategia digital con un acuerdo considerado histórico con YouTube, mediante el cual producirá contenido original creado específicamente para la plataforma e incluirá entretenimiento, noticias y deporte. Según la agencia de medición Barb, YouTube superó recientemente a la BBC por primera vez en cuota de audiencia en el Reino Unido.

A pesar de esta apuesta, la corporación mantiene reservas sobre el potencial económico de YouTube, pero se lanzará igualmente: ampliará su presencia hasta 50 canales, incluidos los gestionados por BBC Studios, con nuevas señales temáticas centradas en documentales o programación infantil. El contenido publicado en YouTube también estará disponible en BBC iPlayer.

La pregunta ya no es si las redes sociales forman parte del negocio audiovisual. La verdadera cuestión es qué papel ocuparán dentro de la televisión del futuro.

Porque en la convergencia entre televisión y social media no solo está en juego la distribución de contenidos. También se redefinen las reglas de audiencia, monetización y relación con el espectador.

LA NUEVA BATALLA POR LA AUDIENCIA JOVEN

En España, la colaboración entre redes sociales y televisiones ha sido menor que en Reino Unido, pero empiezan a surgir proyectos relevantes. RTVE lanzó yaTDigo, un formato informativo digital pensado para jóvenes, con lenguaje visual, vertical e interactivo, manteniendo el rigor del servicio público.

Atresplayer apuesta por la innovación narrativa —como su microdrama vertical Una novia por Navidad, con 20 millones de reproducciones— y por alianzas orientadas a la Generación Z. En 2025 reforzó su estrategia adquiriendo la mayoría de Ac2ality, el popular canal de noticias de TikTok, e integrando algunos de sus pódcast en la plataforma.

Mediaset centra su estrategia en el transmedia participativo y en usar TikTok como puerta de entrada a su ecosistema, especialmente Mtmad, con campañas que generan cientos de millones de visualizaciones y miles de contenidos de usuarios. Todas estas acciones se articulan a través de BE A LION, su filial especializada en comunicación digital y certificada como Marketing Partner de TikTok.

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