Disney vende a Hearst su participación en A+E Global Media por 1.200 millones de dólares

La operación, que está previsto que se cierre durante el próximo mes de septiembre, otorgará a Hearst el control total del grupo propietario de marcas como A&E, History, Lifetime, LMN, FYI y Vice TV, así como de su negocio internacional de producción y distribución.
© The Walt Disney Company

The Walt Disney Company ha alcanzado un acuerdo para vender a Hearst el 50% que aún mantenía en A+E Global Media por aproximadamente 1.200 millones de dólares en efectivo. La operación, que está previsto que se cierre durante el próximo mes de septiembre, otorgará a Hearst el control total del grupo propietario de marcas como A&E, History, Lifetime, LMN, FYI y Vice TV, así como de su negocio internacional de producción y distribución.

Con esta desinversión, Disney continúa simplificando su cartera de activos televisivos y refuerza su estrategia de concentrar recursos en sus negocios de streaming y en las marcas que controla íntegramente, como Disney+, Hulu, ESPN, ABC, FX y National Geographic.

A+E Global Media nació en 1984 y se ha consolidado como uno de los principales grupos de televisión temática de Estados Unidos gracias a una programación basada en documentales, factual, telerrealidad, películas para televisión y formatos de éxito como Project Runway, Storage Wars o Ice Road Truckers. En la actualidad, sus contenidos llegan a más de 414 millones de hogares en todo el mundo a través de canales lineales, acuerdos de distribución y licencias internacionales.

Disney heredó su participación en A+E tras la adquisición de Capital Cities/ABC en 1996. Sin embargo, al tratarse de una sociedad participada al 50% junto a Hearst, la compañía no tenía el control exclusivo sobre la estrategia del grupo ni podía integrar plenamente sus marcas dentro de su ecosistema de plataformas y contenidos.

La operación se enmarca en la reorganización del negocio audiovisual de Disney, que en los últimos años ha priorizado las marcas con capacidad para alimentar directamente sus servicios de streaming y generar sinergias entre producción, distribución y publicidad. En contraste, A+E operaba como una inversión compartida con un margen de integración mucho más limitado.

Para Hearst, la compra supone hacerse con el control total de un grupo que ya gestionaba conjuntamente con Disney y ganar libertad para definir su estrategia futura en un momento de transformación del negocio de la televisión de pago. La compañía podrá decidir de forma independiente la evolución de sus canales, la explotación de su catálogo y el desarrollo de nuevos acuerdos de distribución y licencias.

La venta también refleja la evolución del mercado televisivo estadounidense. El descenso continuado de abonados a la televisión de pago ha reducido el peso estratégico de los canales lineales tradicionales, mientras que los grandes grupos de entretenimiento concentran cada vez más sus inversiones en plataformas propias de streaming y en marcas con mayor potencial de explotación transversal.

© REPRODUCCIÓN CONFIDENCIAL