El reparto de la nueva licencia de TDT aprobado por el Gobierno abrirá la puerta a un nuevo actor televisivo en España. Tal y como adelanta El Economista, la adjudicación finalmente ha recaído en manos de Siete, el grupo de accionistas vinculados al accionariado de Prisa que mantiene desde hace tiempo diferencias con el presidente de la compañía, Joseph Oughourlian.
La iniciativa está promovida por varios socios de la compañía que reúnen aproximadamente un 15% del capital y que mantienen una posición crítica con la actual dirección del grupo. Entre las figuras más destacadas aparece Andrés Varela Entrecanales, impulsor de Alconaba y accionista relevante de Prisa a través de esa sociedad, aunque la compañía como tal no participa directamente en el proyecto audiovisual. También forman parte del consorcio el empresario Adolfo Utor y Diego Prieto, además del grupo argentino Telefe, que se suma como socio de la futura cadena.
El canal recupera además una idea que ya había circulado anteriormente dentro del entorno de Prisa. El diseño editorial y estratégico del proyecto parte del plan desarrollado por José Miguel Contreras, antiguo responsable de Contenidos de Prisa Media, quien tiempo atrás había defendido internamente la conveniencia de competir por una nueva frecuencia televisiva. Aquella propuesta no salió adelante después de que Oughourlian descartara presentarse al concurso. Y ahora, sin el respaldo oficial de Prisa pero con varios de sus accionistas implicados, la iniciativa toma forma propia y prepara su llegada al mercado audiovisual español.
La nueva cadena tendrá un perfil marcadamente centrado en infoentretenimiento, que combina contenidos informativos de actualidad con fórmulas de entretenimiento televisivo similares a las que han ganado peso en RTVE durante los últimos años. Entre los nombres que suenan para incorporarse al proyecto aparecen profesionales actualmente vinculados a la corporación pública, como Silvia Intxaurrondo, Javier Ruiz o Jesús Cintora.
La previsión es que el canal eche a andar el próximo mes de octubre, antes de que el periodo electoral arranque en 2027 ante las elecciones previstas para ese año.
El concurso impulsado por el Ejecutivo únicamente contó con dos aspirantes. Además del grupo ganador, Mediaset España presentó otra candidatura con el objetivo de ampliar su oferta televisiva y sumar un octavo canal a su actual cartera.
Cuando el Gobierno lanzó el concurso el pasado octubre, defendió que la nueva licencia debía servir para ampliar el pluralismo y diversificar la oferta audiovisual existente. Las bases exigían a los candidatos justificar cómo contribuirían a incorporar nuevas corrientes de opinión y contenidos diferenciados dentro del panorama televisivo español.
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