Fremantle: tiempo y riesgo, la base del entretenimiento

El CEO de Fremantle España analiza el momento del sector, la dificultad de apostar por la creatividad original y el papel del entretenimiento en un ecosistema cada vez más fragmentado.

Fremantle es uno de los grandes grupos globales de producción de contenido, con presencia en más de 28 territorios y un catálogo que combina grandes formatos internacionales con desarrollo local. En España, su actividad se centra en el entretenimiento, con marcas consolidadas como Mask Singer o Got Talent, y una apuesta constante por la adaptación de formatos y la creación de nuevas IP.

En un contexto marcado por la fragmentación de audiencias, la presión sobre los presupuestos y la transformación del modelo audiovisual, el entretenimiento sigue siendo uno de los pilares de la televisión en abierto, pero también un terreno donde el riesgo creativo se ha reducido en favor de fórmulas probadas. Hablamos con Mario Briongos, CEO de Fremantle España, y con parte de su equipo creativo y de producción, sobre el presente y el futuro del sector.

Fremantle es uno de los grandes players globales en contenido. ¿Cómo se traduce ese liderazgo en el mercado español?

A nivel mundial, Fremantle es, junto con otros grandes grupos, uno de los actores más relevantes del panorama audiovisual. Ese liderazgo se basa en la presencia en múltiples territorios, un catálogo muy potente que se renueva constantemente y, sobre todo, en el talento de los equipos. Cada año, ese catálogo se convierte en un referente en mercados como MIPCOM o los London Screenings, con proyectos que luego se producen en territorios clave como Estados Unidos, Reino Unido, Europa o Latinoamérica. Esa capacidad de generar y mover contenido a escala global es una de nuestras grandes fortalezas. Somos una productora verdaderamente global, pero al mismo tiempo muy apoyada en el talento. Trabajamos con equipos y perfiles que están entre los mejores del sector, y eso se nota tanto en la calidad de los formatos como en su recorrido internacional. Al final, lo que nos posiciona como uno de los grandes players es precisamente esa combinación de creatividad, volumen de producción y presencia en mercados estratégicos.

Todo eso, además, se ha construido a lo largo del tiempo. Son años y años desarrollando formatos, consolidando marcas y ganándonos el respeto del mercado. Y creo que ese recorrido es lo que realmente sostiene hoy nuestro posicionamiento, tanto a nivel global como en un mercado como el español.

Fremantle tiene presencia en más de 28 territorios. ¿Qué papel juega España dentro de esa red global?

Trabajamos con un catálogo compartido entre territorios, donde la creatividad se mueve y se comparte de forma constante. Hay países más centrados en la creación, como los nórdicos u Holanda, y otros que actúan como grandes amplificadores, como Estados Unidos o Reino Unido. España juega un papel estratégico en ese equilibrio, con una gran capacidad para producir y adaptar formatos y una relación muy sólida con las cadenas. Además, es un mercado clave por su conexión con el mundo hispanohablante y por su capacidad para dar recorrido a grandes marcas del grupo, como Mask Singer, Got Talent, El precio justo o En Guardia.

España es más un mercado de adaptación o de creación original?

Sin duda, es un mercado de adaptación. De hecho, España es uno de los países más importadores de formatos del mundo, y muchas ideas que funcionan fuera se producen aquí en sus primeras versiones internacionales. Nos gustaría crear más pero, en un escenario de riesgo con la inversión, la tendencia es apostar por marcas de éxito o por formatos que ya vienen de triunfar en otros territorios.

¿Qué falta para impulsar más creatividad original?

Tiempo y riesgo. Desarrollar un formato puede llevar más de un año, y eso no encaja con la urgencia del mercado. Aun así, cuando se dan las condiciones, salen proyectos como Game of Talents (producido en 11 territorios) y Amor con fianza, (producido en 3).

Se habla mucho del encarecimiento de los contenidos. ¿Qué ha pasado en entretenimiento?

El entretenimiento no creo que se haya encarecido, diría que justo lo contrario. Cada vez hay que ser más creativos a nivel productivo para mantener la calidad sin perder rentabilidad. Lo que ha cambiado es la tarta: la inversión publicitaria en televisión se ha reducido y se ha repartido entre más players. Eso obliga a producir de forma más eficiente y a diversificar, buscando nuevas vías de financiación.

¿Dónde está hoy el valor?

La IP es fundamental. Hoy todo el mundo compite por tenerla, porque permite explotar un formato en el tiempo y en distintos territorios. Eso está llevando a modelos más complejos, con asociaciones entre cadenas y plataformas para compartir costes. Muchas IPs ya no son asumibles por un solo operador, y la clave está en construir marcas que generen un long tail de explotación.

¿Qué papel juega el entretenimiento en las plataformas?

Me gustaría decir que es relevante, pero lo dudo mucho. El entretenimiento sigue teniendo un papel bastante residual en las plataformas. A pesar de todo nuestra experiencia es muy privilegiada, ya que en los últimos años con Netflix hemos podido lanzar marcas nuevas como Amor con fianza y adaptar éxitos internacionales como Jugando con fuego.

¿Cómo influye el entorno digital en su estrategia?

Es una capa cada vez más importante, pero sigue siendo en gran medida contenido derivado del lineal. Formatos como Got Talent generan millones de visualizaciones en YouTube y monetizan, pero nacen de la televisión. Aun así, estamos desarrollando contenido propio con marcas y creadores como parte de la diversificación.

¿Diría que Fremantle está en fase de consolidación, crecimiento o transformación?

Yo diría que estamos en las tres a la vez. En España llevamos años construyendo el proyecto desde cero y hemos ido creciendo poco a poco, no solo produciendo las grandes marcas del grupo, sino también desarrollando nueva creatividad y consolidando un equipo muy potente. Al mismo tiempo, estamos en una fase clara de consolidación, porque una cosa es llegar y otra mantenerse en un mercado con tanta competencia. Y eso lo hacemos apoyándonos en formatos recurrentes como Got Talent o Mask Singer, que nos dan estabilidad y volumen de negocio.

Y, por supuesto, también estamos en transformación, porque el modelo ha cambiado. Ya no se trata solo de desarrollar un formato y vendérselo a una cadena, sino de buscar nuevas formas de sacarlo adelante, nuevos partners y nuevas vías de producción. El negocio hoy es mucho más abierto y exige adaptarse de forma constante.

Tienen grandes franquicias globales, pero también apuestan por la creación. ¿Cómo se gestiona ese equilibrio?

Nuestro equilibrio está en combinar ese catálogo global con la generación de nueva creatividad. Hay territorios creadores y otros amplificadores, y ese ecosistema es una de nuestras grandes fortalezas. Un ejemplo claro es Mask Singer, que nace en Corea y se convierte en un formato global. Nuestra ventaja competitiva está en ese acceso global, en el catálogo y en el talento de los equipos.

¿Dónde están hoy sus oportunidades de crecimiento?

En consolidar formatos recurrentes que nos den estabilidad y, al mismo tiempo, en desarrollar nuevas ideas que puedan viajar internacionalmente. Y también en diversificar: marcas, eventos, digital… al final se trata de identificar dónde está la inversión y adaptarnos para ofrecer ahí lo que sabemos hacer, que es producción, contenidos y creatividad.

¿Qué nos puede adelantar sobre los próximos proyectos de Fremantle en España y dónde están poniendo el foco?

En las adaptaciones The Box y Caught in the Middle para Atresmedia, además de nuevos formatos que esperemos vean pronto la luz pronto. Seguimos apostando por nueva creatividad, acuerdos con partners y diversificación hacia marcas, digital y nuevas formas de producción.

¿Qué tendencias marcarán el entretenimiento en los próximos años?

Las tendencias van por oleadas. Pero estamos viendo un mayor peso de formatos eficientes en costes y rápidos de producir. El reality y el concurso siguen funcionando muy bien, y el gran reto es reinventar los talent shows, porque el talento ahora nace en plataformas como YouTube o TikTok. Y, en ese contexto, el entretenimiento sigue teniendo una ventaja clave: su capacidad de generar evento y consumo en directo.

UN FORMATO DEBE DESPERTAR EMOCIONES

Belén Martín es productora ejecutiva de Fremantle en España y una de las figuras clave en el desarrollo creativo de formatos dentro de la compañía. Su trabajo combina la gestión de grandes producciones con la creación y adaptación de contenidos capaces de conectar con audiencias masivas.

Masked Singer se ha consolidado como uno de los grandes formatos del entretenimiento. ¿Qué tiene este programa que sigue funcionando temporada tras temporada?

Es un formato único porque mezcla muchos elementos que no suelen convivir: sorpresa, emoción y juego. Es un espectáculo muy loco en el que hay famosos de primer nivel escondidos detrás de máscaras imposibles, y esa tensión entre lo que sabes y lo que no sabes mantiene al espectador muy enganchado. Además, tiene humor, tiene un componente familiar muy fuerte y un juego de investigación que invita a participar desde casa.

El programa ha sido líder y lo más visto en su franja. ¿Qué cree que explica esa conexión con el público?

Al final trabajamos con emociones muy básicas del ser humano: la curiosidad, el juego, la competitividad, la sorpresa… Eso no cambia con el tiempo. Lo que cambia es el entorno, pero las emociones siguen siendo las mismas, y el formato conecta con eso.

¿Ha cambiado la audiencia del entretenimiento en los últimos años? ¿Cómo influye el consumo en redes en este tipo de formatos?

Ha cambiado porque el consumo está mucho más repartido. Antes había menos oferta y ahora la tarta se divide entre muchos más players. Pero las emociones que busca el espectador siguen siendo las mismas. Y en ese contexto, las redes sociales ayudan mucho a amplificar el impacto de los formatos, generando conversación y haciendo que el escaparate sea más completo.

Ha trabajado en formatos como Amor con fianza, que ha viajado internacionalmente. ¿Cómo nace una idea así?

Nace en la pandemia y para mí fue un proceso muy especial. Se juntan varios ingredientes: relaciones de pareja, verdad o mentira, la era digital donde todo queda registrado… Es un cóctel muy potente porque genera emociones muy fuertes. Cuando ves que tienes una mecánica clara, una base sólida y que puede adaptarse a otros territorios, empiezas a pensar que puede viajar.

¿Dónde está la clave para que un formato sea exportable?

En tener una mecánica clara y universal y una base emocional que funcione en cualquier sitio. Luego cada país lo adapta con su casting, su tono o su cultura, pero la base tiene que ser muy sólida.

En una adaptación como Too Hot To Handle, ¿dónde está el margen creativo?

La base del formato hay que respetarla, pero la creatividad está en todo lo demás: el casting, las localizaciones, el tono, la edición… No se trata de copiar, sino de adaptar el formato a tu mercado y a tu público.

¿Qué busca en una idea para convertirla en formato?

Que despierte emociones. Para mí lo peor es la indiferencia. Si algo no te provoca nada, no funciona. Da igual si es alegría, rechazo o identificación, pero tiene que generar algo en el espectador.

¿Cómo se decide cuándo un formato tiene que evolucionar?

Siempre. El espectador se cansa y hay que estar constantemente innovando, refrescando, ofreciendo cosas nuevas. Es una búsqueda continua de sorprender.

El entretenimiento ha sido tradicionalmente territorio de la televisión en abierto, ¿qué papel cree que puede jugar el entretenimiento dentro de las plataformas?

Para nosotros no cambia tanto la forma de trabajar. Lo importante es identificar bien a qué cliente va dirigido cada formato y adaptarlo a sus necesidades, ya sea una cadena o una plataforma. La exigencia es la misma, lo que cambia es cómo presentas el producto.

¿Hacia dónde están evolucionando los formatos de entretenimiento?

Siempre están evolucionando porque el espectador lo pide. Se busca ese equilibrio entre formatos consolidados y nuevas propuestas. Pero lo importante es seguir innovando para generar emociones nuevas.

¿Qué representa Masked Singer dentro de Fremantle?

Es uno de los pilares fundamentales. Es una marca muy potente, una cita anual que genera conversación, prestigio y continuidad. Es muy difícil encontrar un formato así y para nosotros es clave.

UN FORMATO DEBE SER SENCILLO, RECONOCIBLE Y ENTRETENIDO

Algerino Marroncelli es director creativo en Fremantle y responsable del desarrollo de nuevos formatos de entretenimiento. Su trabajo se sitúa en el origen de las ideas: detectar tendencias, construir mecánicas y convertir intuiciones en formatos capaces de viajar internacionalmente.

Fremantle está detrás de algunos de los formatos más reconocibles del mundo. ¿Cómo nace hoy una idea de entretenimiento?

No hay una única forma. Es una mezcla de intuición, experiencia y análisis de lo que está pasando en la sociedad. También de observar tendencias, nuevas formas de consumo y de apoyarse en datos reales que pueden convertirse en una idea de formato. Pero sobre todo, el reto no es tener la idea, sino desarrollarla bien. Ideas hay muchas, pero buenas ideas bien desarrolladas hay pocas. Y ahí es donde un grupo como Fremantle marca la diferencia, porque permite que las ideas se muevan, evolucionen y se trabajen con equipos de distintos territorios.

¿Las ideas vienen más de la industria o del comportamiento del público?

Es un diálogo entre ambos. El público redefine constantemente la industria. Nosotros proponemos, pero al final es el espectador el que decide qué funciona y qué no.

¿Qué señales miran para detectar oportunidades?

Tendencias sociales, hábitos de consumo, conversación en redes… También mucho contenido que viene de IP: libros, series… Todo puede convertirse en entretenimiento. Cada vez más formatos nacen también de IP existentes: libros, series o fenómenos culturales que se transforman en entretenimiento. Lo estamos viendo con casos como Squid Game o universos narrativos que saltan a otros géneros. Además, prestamos mucha atención a cambios en el consumo, como el auge del contenido vertical o los nuevos hábitos digitales, que abren preguntas sobre cómo trasladar esas dinámicas al entretenimiento.

Game of Talents ha tenido recorrido internacional. ¿Cómo surge un formato así?

Nació de una reflexión muy sencilla: cuando alguien sale al escenario, siempre te preguntas qué va a hacer. Convertimos esa pregunta en un guessing game, y de ahí salió el formato. A veces las ideas nacen de cosas muy simples.

¿Qué debe tener un formato para viajar?

Una mecánica clara, reconocible y una identidad propia. Y que funcione primero en su país de origen. Luego, si tiene esos elementos, puede adaptarse a otros mercados.

¿Se puede diseñar un formato pensando en que viaje?

Es más una aspiración que una certeza. Siempre pensamos en global, pero nunca sabes si algo va a funcionar internacionalmente.

También han trabajado en formatos como Amor con fianza. ¿Qué diferencia hay entre crear un formato original y adaptar uno existente?

En la adaptación hay que respetar el ADN del formato, pero adaptarlo al contexto local: ritmo, tono, duración… Es un trabajo muy artesanal.

¿Dónde está hoy la innovación en entretenimiento?

Muchas veces viene de la hibridación de géneros y de la tecnología. Pero también hay una tendencia a hacer “lo mismo pero diferente”: ideas conocidas con un giro nuevo que conecte de otra manera con el público.

¿Qué papel juegan las plataformas y los nuevos hábitos de consumo?

Han cambiado la forma de consumir, pero no tanto las ideas. YouTube, por ejemplo, es un gran competidor, sobre todo para el público joven. Pero siguen siendo experiencias distintas.

¿Qué tipo de formatos están emergiendo ahora mismo?

Hay una búsqueda de autenticidad en los realities y formatos más visuales y potentes en plató. En un contexto de sobreoferta, lo importante es destacar.

¿Cual es la clave para que un formato funcione?

Que sea sencillo, reconocible y entretenido. Y que genere conversación. Si consigues eso, tienes muchas posibilidades.

¿Qué papel juega esa conversación social?

Es fundamental. Cuando un contenido genera conversación, se amplifica. Pero no es algo que se pueda fabricar del todo, a veces simplemente ocurre. Esa viralidad tiene mucho de imprevisible.

Esta entrevista ha sido publicada en el número de Tivù España de mayo de 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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