En la actualidad, la ficción ya no es la única forma de concentrar la conversación, y a veces incluso la diluye; cada espectador consume su serie a un ritmo distinto. Frente a esta dispersión, las emisiones en directo emergen como un excelente formato para concentrar a millones de personas simultáneamente, transformando el consumo en un acontecimiento cultural compartido que, además, genera datos de primera mano (first-party data) de un valor incalculable. En ese sentido, y pese a lo que podríamos pensar, el directo no supone un retroceso nostálgico a la televisión lineal, sino la infraestructura estratégica y la palanca de engagement sobre la que se edificará la lealtad de la audiencia en la próxima década.
Para consolidar este ecosistema de participación, la señal de vídeo ha dejado de ser una retransmisión unidireccional y pasiva para transformarse en lo que en la industria se definen como experiencias enriquecidas. Esto ha sido posible gracias a la erradicación de la latencia —el histórico enemigo del streaming frente al cable o el satélite— mediante la implantación masiva de protocolos como HTTP-Low Latency (HLS) y el despliegue de las redes 5G, que reducen los retrasos a niveles de milisegundos. El aprobado definitivo de esta tecnología se dio en la retransmisión de la Super Bowl LX en directo el pasado mes de febrero, donde se logró sincronizar a cien millones de usuarios simultáneos con un retraso inferior a los dos segundos, permitiendo una interactividad real y demostrando que es viable emitir eventos deportivos en streaming. Plataformas líderes del mercado permiten ya o permitirán muy pronto al usuario gestionar su propia realización, eligiendo proactivamente entre cámaras personalizadas para seguir exclusivamente a un jugador o artista, modificar el audio inmersivo para alternar entre el sonido ambiente del estadio y los comentarios técnicos, o activar datos interactivos en tiempo real.
Esta evolución técnica sirve de base para la gamificación, un catalizador esencial que incrementa el compromiso de la audiencia en un 40% mediante la integración orgánica de mecánicas de juego en el flujo audiovisual. Los operadores explotan estrategias como las predicciones en tiempo real con sistemas de recompensa, donde los usuarios compiten por adivinar el desenlace de la siguiente jugada o el próximo movimiento en un programa de entretenimiento, acumulando puntos digitales canjeables por recompensas físicas o accesos preferenciales a contenidos exclusivos. Asimismo, inspirándose en el éxito de la adaptación de formatos históricos como el Un, dos, tres… en entornos digitales como Twitch, los programas actuales incorporan votaciones con impacto real y vinculante que alteran el transcurso del programa en el acto, devolviendo al espectador la sensación de control que se había diluido con el auge del consumo bajo demanda.


Las estrategias en cuanto al contenido en directo van cambiando según van venciendo derechos deportivos
NETFLIX Y EL DIRECTO
La plataforma Netflix ha ejecutado un giro estratégico, apostando por crear citas en directo para abrir nuevas vías de monetización ante la maduración de su servicio tradicional de vídeo bajo demanda, donde el mercado es muy competitivo y el crecimiento de suscriptores tiende a la estabilidad. Su estrategia, según enfatiza el co-CEO Ted Sarandos, huye de las ligas regulares convencionales para centrarse en crear momentos únicos con formato de gran evento que garanticen una alta implicación del usuario. Así lo demuestran sus retransmisiones de los partidos de la NFL en el día de Navidad que incluyen actuaciones de Beyoncé, los espectáculos de lucha libre de la WWE o el rotundo éxito del combate entre Mike Tyson y Jake Paul, el cual congregó a 70 millones de espectadores simultáneos y alcanzó 108 millones de espectadores únicos a nivel mundial, demostrando la viabilidad comercial incluir patrocinios y marcas directamente en la pantalla durante el transcurso del evento.
Para soportar estos picos masivos de tráfico sin sufrir interrupciones, la compañía ha edificado desde cero una infraestructura tecnológica de misión crítica basada en Open Connect y el entorno de Amazon Web Services (AWS), empleando una técnica de sincronización temporal estricta para asegurar una redundancia absoluta que permite conmutar la señal al instante ante cualquier caída de red o fallo de hardware sin que el espectador perciba el menor salto en su pantalla.
El ámbito deportivo se consolida como motor de innovación, impulsando a las empresas a integrar servicios digitales en lugar de adquirir derechos de retransmisión de forma aislada. La segunda pantalla se ha convertido en el foco del espectador, que utiliza dispositivos móviles para buscar validación social, consultar estadísticas y realizar transacciones comerciales. Madison Sports Marketing indica que el 60% de los espectadores está más dispuesto a comprar productos durante la emisión interactiva. La digitalización en la NFL y la entrada de empresas como Apple y Amazon en la adquisición de derechos deportivos evidencian que el deporte sigue siendo atractivo para audiencias masivas y justifica inversiones multimillonarias.

Los grandes espectáculos musicales también están dando juego a las plataformas
MÁS ALLÁ DEL DEPORTE
Otro movimiento reciente en el sector es el acuerdo histórico alcanzado entre la Academia de Hollywood y YouTube para la emisión global de los Premios Oscar entre 2029 y 2033, marcando un punto de inflexión definitivo al trasladar el evento cinematográfico más importante del mundo desde la televisión lineal tradicional —donde la cadena ABC mantenía la exclusividad desde 1976— hacia el entorno digital. El movimiento responde de manera directa al declive estructural de la televisión convencional en mercados clave y redefine por completo la estrategia de distribución internacional de la ceremonia, tradicionalmente gestionada mediante la venta fragmentada de derechos a operadores locales de cada territorio, como Movistar Plus+ en España. Al unificar la emisión bajo un único ecosistema digital accesible para cerca de 2.000 millones de usuarios potenciales, la Academia no solo maximiza su alcance y simplifica la comercialización publicitaria global, sino que dinamita los límites de la programación lineal al expandir la cobertura de los Oscar mucho más allá de la tradicional gala, capitalizando la capacidad de YouTube para retransmitir eventos complementarios, que hasta ahora quedaban fuera de las parrillas televisivas por limitaciones de tiempo o rentabilidad.
Pero la hibridación entre el gran entretenimiento y el ecosistema digital tiene su máximo exponente en España con el acuerdo estratégico entre Gestmusic y Prime Video para la producción de Operación Triunfo. Este movimiento consolidó el salto de un gran formato de entretenimiento desde la televisión lineal hacia el streaming bajo demanda combinado con galas semanales en directo y un canal temático, renovando el concurso y adaptándolo a las dinámicas de consumo de la Generación Z mediante un enfoque centrado en la inmediatez y la interactividad digital. El éxito de este modelo radica en la creación de un ecosistema comercial y de entretenimiento integral que aprovecha la infraestructura global de Amazon, eliminando las pausas comerciales tradicionales y el televoto telefónico para sustituirlos por votaciones puramente digitales y exclusivas a través de la aplicación oficial, y conectándose de forma directa con servicios como Amazon Music, la tienda oficial para el merchandising del concurso y el asistente Alexa. Esta estrategia orientada al público joven y masivo convirtió la edición de 2023 en el estreno nacional más visto en la historia de la plataforma en España con más de 3,5 millones de espectadores únicos, lo que ha propiciado su continuidad a largo plazo de cara a 2027 y una ambiciosa expansión internacional con su emisión a seis países de Latinoamérica.

Uno de los grandes eventos deportivos es, sin duda, la Superbowl
La industria del entretenimiento ha evolucionado al reconocer que el entorno digital no compite, sino que expande las experiencias presenciales, especialmente en la emisión de conciertos. Investigaciones de la Universidad de Buffalo indican que participar en eventos culturales a través de pantallas digitales mejora la percepción de conexión comunitaria y el bienestar emocional del usuario, lo que favorece el recuerdo de marca. En respuesta, las agencias y marcas están abandonando el modelo tradicional de anuncios cortos en favor del Patrocinio de Utilidad, que permite a las marcas financiar elementos específicos de las retransmisiones, como cámaras exclusivas y análisis interactivo, mejorando así la efectividad del recuerdo de marca y reduciendo la resistencia del consumidor.
A pesar del optimismo en la industria, los operadores enfrentan dos retos significativos que afectan la viabilidad de sus inversiones en eventos en directo. Primero, la Fatiga de Saturación, provocada por la multitud de plataformas que ofrecen «eventos únicos» semanales, ha llevado a un cansancio en los espectadores, quienes demandan producciones de alta calidad técnica y valor exclusivo para captar su atención. Segundo, la Brecha Tecnológica resalta la necesidad de conexiones robustas y dispositivos actualizados, lo que obliga a las compañías a diseñar arquitecturas inclusivas que no excluyan a segmentos con menor conectividad. La recuperación del directo ha revitalizado el mercado de distribución digital, lo que indica que el valor de la industria ahora radica en la habilidad de gestionar experiencias de consumo en tiempo real, en lugar de solo poseer derechos de catálogo. Los eventos en directo son ahora esenciales para fomentar la lealtad de las audiencias a largo plazo.

En en caso de OT, se quiso trasladar el efecto del directo a un streamer
Este artículo ha sido publicado en el número de Tivù España de junio/ julio de 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.
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Las plataformas, cada vez más, confían en sus eventos en directo para captar clientes 




