Independientemente de la opinión que se tenga de Mediaset-MFE, hay que reconocer que es una buena noticia que un grupo europeo se expanda e invierta para ganar competitividad en los mercados, donde dominan las plataformas estadounidenses. Que, tras años de negociaciones con altibajos, MFE haya adquirido finalmente el control de la alemana ProSiebenSat.1 es algo positivo, en primer lugar, para los mercados directamente implicados y, en segundo lugar, para el resto del continente. De hecho, con esta operación se conectan los territorios de Italia y España con el mayor mercado televisivo de Europa en términos de volumen de negocios. Es esencial, por no decir vital, que la industria televisiva europea se vuelva más fuerte y competitiva, ya que las sinergias acordadas, tanto en términos de inversión en contenidos como tecnológicos, deben ponerse en marcha lo antes posible para resultar más atractivas para los anunciantes y la financiación. Hay que darse prisa, porque los competidores no se quedan de brazos cruzados y, de hecho, ya han adquirido una amplia ventaja. En este sentido, también deben interpretarse la operación entre TF1 y M6 y la venta total o parcial anunciada de ITV, mientras surgen dudas sobre el futuro de Channel 5 y la expansión de Canal+ en África.
La Europa de la televisión debe endurecerse, hacerse más sólida y dejar de aceptar que la desprecien. Deberían establecerse normas vinculantes y hacerlas cumplir, sin ponerse trabas. Las industrias europeas de distribución y contenidos deben aprender a colaborar más y mejor para poder interactuar con las grandes empresas tecnológicas de igual a igual y no desde una posición inferior.
Todo esto plantea evidentemente cuestiones de gobernanza, pluralismo y regulación que pueden ser delicadas. Las autoridades alemanas, por ejemplo, ya han establecido una serie de condiciones y exigen garantías para preservar la independencia editorial de ProSiebenSat.1, por lo que no se trata de compromisos retóricos. El equilibrio entre la creación de “muestras industriales” europeas y la salvaguardia de las identidades culturales locales será la cuestión central de esta nueva temporada. Abogamos por fomentar polos industriales potentes, pero no homogeneizados culturalmente, ya que la mayor riqueza del continente es precisamente su pluralidad de lenguas, historias y perspectivas. Sin embargo, sin masa crítica, la radiodifusión y el sector audiovisual europeos están abocados a la debilidad y a la desaparición. Por tanto, el reto sigue siendo no quedarse en la zona de confort que ofrecen los mercados nacionales y aprender a colaborar, compartir recursos y unir fuerzas.
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