El precio real a pagar en las grandes fusiones

La fusión entre Banijay y All3Media, analizada desde la perspectiva del sector audiovisual español, pone de maniesto algo evidente y prácticamente estructural. Se trata de algo mucho más que una gran operación industrial europea. Supone la confirmación de una tendencia que lleva años en marcha tanto en España como en otros países. El mercado está experimentando una rápida concentración en torno a unos pocos grandes polos, tanto internacionales como nacionales. Por el contrario, el tejido productivo independiente, que siempre ha sido muy dinámico, se está integrando o volviendo dependiente de los grupos globales. Banijay, un grupo con una fuerte presencia en España, tiene claro que el futuro estará dominado por unos pocos grandes grupos consolidados.

Por un lado, sería de corto plazo no ver las ventajas del nuevo grupo Banijay-All3Media, que tendrá mayor capacidad de inversión y desarrollo de propiedad intelectual, y podrá dialogar en pie de igualdad con las plataformas globales. En un sector dominado por Netflix, Amazon, Apple y, próximamente, Paramount-WBD, el tamaño se ha convertido en una condición sine qua non para acceder al mercado, incluso antes que en una ventaja competitiva. España, que es consciente de ello, lleva tiempo siendo un centro de producción europeo para las plataformas. De hecho, el tamaño no solo es una ventaja competitiva, sino también una condición necesaria para acceder al mercado.

Por el otro, hay que reconocer que este crecimiento tiene consecuencias más sutiles. Cuanto mayor es el grupo, más se consolida la producción interna y menos espacio queda para las productoras independientes. Esta tendencia ya se observa en el país, donde muchas empresas locales han sido adquiridas o se han convertido en una marca más de esos grupos internacionales. El riesgo es que el mercado se vaya cerrando progresivamente, con menos apertura a ideas externas, un mayor control de los derechos y una mayor integración vertical. En un ecosistema que ha hecho de la creatividad una de sus mayores virtudes —basta con pensar en el éxito mundial de las series españolas—, nadie duda de que este cambio reducirá la diversidad de la oferta.

Del mismo modo, el panorama al que se enfrentan las cadenas de televisión y las plataformas es ciertamente ambivalente. Contar con un socio global como Banijay-All3Media facilita las cosas, ya que garantiza la capacidad de producción, el acceso a producciones de éxito y una mayor previsibilidad en un contexto cada vez más competitivo. Ahora bien, es evidente que la concentración altera los equilibrios de poder. Quien controla los contenidos más populares puede negociar condiciones más favorables, impulsar acuerdos por volumen y reducir la flexibilidad de sus clientes. Para las empresas españolas, ya sometidas de por sí a la presión de la competencia de las plataformas, el riesgo radica en depender cada vez más de unos pocos grandes proveedores internacionales.

Esta es la naturaleza más compleja de la fusión en el contexto español. Cierto, hace que el sistema sea más eficiente y competitivo a escala mundial, pero la vuelve más rígida y menos permeable. O lo que viene a ser lo mismo, es más potente, pero también más desequilibrado.

Sin embargo, es en este contexto cuando surgen oportunidades, ya que, a pesar de su concentración, los grandes grupos no pueden producir todo internamente. Y España sigue siendo uno de los mejores mercados europeos en términos de creatividad, talento y capacidad para generar historias con alto potencial de exportación. Es aquí donde el valor de la idea original puede resurgir con fuerza.

© REPRODUCCIÓN CONFIDENCIAL